Nacionalismo vs Nuevo Nuevo Orden

Posted: 14 julio, 2010 in Economía, Estado, Historia, Identidad colectiva

Podría definirse  nacionalismo como la tendencia ideológica que orienta toda acción política hacia el establecimiento y/o fortalecimiento de la identidad nacional, siendo esta de por sí una intangible amalgama de herencia cultural, costumbres, lengua, ubicación, etnia, creencias, etc…

A veces no existe una coincidencia clara entre estado y nación, bien por hallarse la nación divida entre dos o más estados, o en el caso inverso por ser un estado el que engloba distintas regiones que son o bien podrían ser consideradas naciones.

Para mayor confusión, caemos en la cuenta de que muchos estados que ciegamente admitimos hoy como nación llevan existiendo como tal sólo un par de siglos o incluso unos pocos años. Otros factores inciertos son el idioma, las fronteras naturales o el tamaño, piénsese en esos estados minúsculos a quién nadie cuestiona su propia nacionalidad. En muchos casos simplemente hemos acabado acatando el resultado de una guerra, un matrimonio o un pacto político-económico y … a pesar de no haber el menor atisbo de “hecho diferencial” hemos interiorizado esa nación-estado como algo “natural”.

Cuando el estado-nación es coincidente el fin del nacionalismo queda prácticamente reducido a potenciar  y  justificar la expansión colonial, imperialista o empresarial de dicho estado.

Es curioso observar como el nacionalismo centralista, de Estado, suele prescindir arbitrariamente de la cultura regional, llegando a crear seres que se sienten el súmum del patriotismo sin conocer  una ínfima fracción de la cultura de su tierra, siendo unos pobres desarraigados que besan en masa la bandera del Estado para ocultar su inconsciente falta de amor a sus ancestros más cercanos (Poniéndose el Estado por encima de la familia,pueblo,etc… orden en todo caso que no puede defenderse como natural, por mucho que los reyes se denominasen “Señores naturales”).

Cuando un estado contiene diversas naciones, reconocidas o no, el nacionalismo de estado además tiene una misión aglutinadora que busca con mejores o peores métodos conexionar la población de su territorio.

En cambio, cuando una nación absorbida dentro de un estado no siente reconocida o ve peligrar su identidad, suele desarrollar un nacionalismo “local” tenga o no aspiraciones secesionistas (autodeterminación).

La confrontación dogmática entre nacionalismos periféricos y centralista proporciona carnaza suficiente para distraer a la población de la vertiginosa economía global, ajena ésta a la idea decimonónica de nación (ya hay empresas con más empleados que habitantes en muchos estado), y por supuesto también para eludir o maquillar parte de la labor de gobiernos autonómicos y central.

Es difícil discernir si el nacionalismo es a veces deseable, en todo caso parece claro que no debiera ser un fin en sí mismo, sino como dijo el por unos amado, por otros odiado, Jordi Pujol : “Seré nacionalista hasta que deje de ser necesario serlo”, frase que debiera ser válida para todo nacionalista. Claro que siempre lo difícil es saber cuando hay que irse.

El nacionalismo tiene sus principales detractores en los anarquistas y socialistas ya que lo consideran fruto del viejo orden (Dios,Patria,Rey) o de la burguesía (Progreso,Patria, Libertad), que sólo busca enfrentar entre sí a la clase obrera , crear mercados internos protegidos para sus  empresas y arrogarse la propiedad de los usos y costumbres de cada comunidad o incluso persona.

Por desgracia muchas veces la izquierda política ha identificado erróneamente los signos nacionales como algo propio de la derecha conservadora, dejando a ésta el usufructo exclusivo del apolítico  patrimonio generacional y dando lugar a desafortunados  usos del mismo. De este modo incluso la iaquierda sin proponérselo ha hecho un gran favor a su otro enemigo, el también detractor del nacionalismo:  el neoliberalismo, que derrumbando fronteras, homogeneizando población y  por tanto productos, busca maximizar sus beneficios a través de su economía de escala. Estos paladines de la más aséptica modernidad suelen presentar  la herencia cultural de forma descafeinada o aún más como curiosidades de las que casi hay que reirse. El internacionalismo ha sido suplantado por la internacionalización.

Resulta paradójico en el orden neoliberal europeo actual observar que hay gobiernos que aún se llaman socialistas e incluso más sangrante que haya quienes aún pretenden ser conservadores cuando han abierto las puertas a la globalización. En realidad lo único que conservan es su status de clase, o dicho de otro modo, “hay que cambiar todo para que nada cambie”.

Podría decirse que tras la televisión, tras internet y tras la globalización, los caracteres nacionales se han ido viendo confinados a un ámbito cultural muy reducido, mientras la industria turñistica y del entretenimiento suele presentar modelos de autenticidad dudosa pero muy adaptados a su público objetivo .

Por eso se suele tender a reemplazar el contenido por  símbolos eficientes (banderas, escudos etc…) y cualquier elemento (tauromaquia, fútbol,idioma) que sin ser indiscutiblemente exclusivo y/o original pueda ser  un efectista ariete político.

Una labor de calidad, dentro del marco que sea (libertario, socialista o nacionalista)  sería recoger e impulsar en su justa medida toda tradición de calidad artística y humana, que no ensalzará la crueldad o el odio. Es más costoso  mejorar y evolucionar que vivir de deformar la identidad colectiva para provocar la confrontación. Pero para las multinacionales es más rentable desarraigar a las personas (divide y vencerás), homogeneizándolas y acogiéndolas a su acogedora oferta. El recurso al patriotismo para sacrificarse o echarse sobre otro puede ahora ser manejado  a partir sólo de una bandera y tres fruslerías, nada de complicados sentimientos y herencia cultural cosas difíciles de manipular y que no ofrecían resultados tan instantáneos e irreflexivos como por ejemplo un buen  “A por ellos… oé…”.

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Comentarios
  1. jose dice:

    1.Es deseable mantener la ríqueza cultural de un pueblo o comunidad.
    2..Sobre esta base se conforma una identidad y sirve de fundamento para una ideología política.
    3.Una consecuencia de este proceso es un ” enjaulamiento” que tiende a reducir la creatividad y
    fomentar unos objetivos cada vez más alejados y ajenos de aquellos que se suponen dicen defender.
    4.Hay qué superar las viejas estructuras políticas,Avanzar y desarollar nuevas forma de participación social

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